No habrá trabajo en un planeta muerto

Por Salmorejo Rebelde, 27 Abril, 2020

¿Cómo algo que ha costado tanto tiempo y esfuerzo puede ser derribado tan pronto? PP, Cs y VOX han aprovechado la situación de crisis actual para aprobar en el Parlamento Andaluz un decreto-ley que trata sobre la “mejora y simplificación de la regulación para el fomento de la actividad productiva de Andalucía”. Según parece, para estos diputados la mejora y simplificación se resume en recortar en participación pública y protección del medioambiente, siendo estas entregadas al sector privado. Todavía no se han dado cuenta de que no hay mejora o productividad posible con un sistema natural devastado.

En otoño de 2019, activistas de Extinction Rebellion y 2020 Rebelión por el clima nos encadenamos en el Palacio de San Telmo. La acción era un aviso a la Junta de Andalucía de que se nos había acabado la paciencia. ¡Había que tomar medidas concretas contra la Emergencia Climática ya! La respuesta por parte del Gobierno autónomo actual fue: “recibida su comunicación le indico que la Junta de Andalucía y el Gobierno andaluz siempre han estado firmemente comprometidos en la lucha contra el cambio climático... En 2012 el Consejo de Gobierno andaluz aprobó asimismo un Programa de Comunicación frente al Cambio Climático destinado a concienciar sobre la necesidad de actuar en este ámbito de manera urgente y decidida...”, haciendo halagos de méritos conseguidos en antiguas legislaturas. Podemos ver claramente como sus hechos no tienen nada que ver con sus palabras vacías.

Aun sabiendo que nos quedaba un largo camino, para nada nos imaginábamos que lejos de poner en marcha una gestión política realmente adaptada y ambiciosa respecto a la crisis ambiental, la Junta iba a dar un gran paso atrás. Sin embargo, hoy nos encontramos con el decreto-ley 2/2020, aprobado el 2 de abril, es decir en pleno estado de alarma. Facilita la construcción de infraestructuras altamente contaminantes, como por ejemplo aeropuertos y minas. Reduce las garantías ambientales que tienen que cumplir diferentes proyectos y servicios. Permite confinar los suelos contaminados y acelera la privatización del patrimonio agrario público. También pone en cuestión el derecho a una red de alcantarillado y depuración del agua de las personas que viven en los asentamientos irregulares pendientes de su regularización. La injusticia ambiental es injusticia social y racismo ambiental. Todo ello se firma en nombre de la recuperación económica.

El coronavirus ha desmentido el relato del status quo como la única forma de vida posible

No obstante, la productividad que la Junta de Andalucía pretende fomentar con su decreto-ley será de poca duración. Parte de una visión cortoplacista que no tiene en cuenta las limitaciones del planeta. ¿De verdad sale rentable, incluso dentro del modelo capitalista, construir minas, infraestructuras turísticas y grandes superficies cuando dentro de unos años la falta de recursos naturales impedirá su uso? El turismo y el consumo prometen una vuelta rápida a la prosperidad, pero serán los primeros sectores en caer, en el momento en el que nos enfrentemos a la próxima crisis sanitaria, ambiental o social.

La COVID-19 está demostrando que lo esencial para la supervivencia son precisamente los trabajos que en los últimos años han sufrido recortes, como sanidad y educación, y aquellos que, malpagados y en condiciones de absoluta precariedad, están siendo realizados principalmente por inmigrantes sin papeles: agricultura, cuidados de niñes y mayores, limpieza... ¿Quiénes están ahí fuera trabajando más duro que nunca, en estos papeles esenciales? Ya sea en el cuidado de la salud, o en la recolección de alimentos, arriesgando su vida. Sí, arriesgando su vida. Una de las cosas que más molestan es cuando se dice que esta gente son héroes, y sí, son héroes, pero por otro lado, no quieren ser héroes, sólo quieren tener una atención médica decente, y máscaras, y equipos. No deberían tener que ser héroes, o mártires, deberían ser capaces de hacer su trabajo con el equipo adecuado, los recursos, la paga por riesgo, la paga por enfermedad, y el resto de cosas que deberíamos dar por sentado. Creemos que estes trabajadores, muches de elles, están sintiendo su poder de una manera que no lo habían hecho antes, y hay una comprensión de que elles son de hecho trabajadores esenciales, y han sido tratados sistemáticamente en formas diseñadas para menospreciar el valor de su trabajo. Fijémonos en la inmigración, tenemos a les trabajadores indocumentados siendo tratados como trabajadores esenciales, tan esenciales que no pueden tener la ciudadanía. Estamos viendo paros laborales por toda la economía sin el apoyo de los grandes sindicatos, y probablemente, veremos más de esos en medio de esta pandemia, si les trabajadores se organizan y usan su músculo colectivo.

Sería el momento idóneo para que un Gobierno que quisiera apostar por su futuro empezara a escuchar a la comunidad científica y los movimientos sociales que llevan años abogando por una economía que ponga la vida en el centro. Cada vez más voces procedentes tanto del activismo como de las ciencias sociales subrayan la necesidad de un cambio de paradigma en la vida laboral y económica. De repente, ya no solo son los colectivos más radicales quienes hablan de la reducción de horario laboral, la renta básica e incluso el decrecimiento. El coronavirus ha desmentido el relato del status quo como la única forma de vida posible. Todes estamos viviendo en nuestra propia piel la prueba de que sí es posible reaccionar a una emergencia con cambios drásticos en el funcionamiento de la sociedad. Por primera vez escuchamos a políticos reconociendo que no será posible volver a la normalidad de antes de esta crisis. Entonces, ¿qué, si no la falta de voluntad, les impide aprovechar este punto de inflexión para frenar también la curva del colapso climático?

El turismo que exprime nuestra tierra y la convierte en un parque temático no es tan imprescindible como se nos quiere hacer ver

Debemos recordar que estábamos en una crisis antes de que llegara esta crisis. Se habla mucho de volver a la normalidad, ¿verdad? ¿Cuándo vamos a volver a la normalidad? ¡La normalidad era una crisis! La normalidad era Australia ardiendo, hace sólo dos meses. Era la amazonía ardiendo, hace unos meses. La normalidad es el tercer blanqueo masivo de la Gran Barrera de Coral, que está pasando ahora. La normalidad es una crisis. La normalidad es lo que creó todas estas intensas inseguridades que hacen que los cuerpos no estén preparados para luchar contra el virus, cuerpos que deberían estar sanos. La normalidad son los hospitales, en el Estado español, en Italia, Grecia, sistemáticamente aplastados por la crisis económica pasada y sus políticas de austeridad. Habrá gente que diga que no politicemos esto, hay gente que dirá que no hay tiempo para preocuparse del cambio climático en una crisis. Debemos tener confianza y saber que es el momento idóneo. Es obvio que este sistema capitalista es frágil ante las emergencias que nos quedarán por vivir, que no es capaz de asegurar el bienestar de la mayoría de la población y del resto de habitantes de nuestro planeta, solo es “seguro” para aquella minoría que se abastece de medios a expensas de la mayoría. La única solución es un sistema que reconozca los límites ecosociales, el decrecimiento, la justicia climática, igualdad social y la ayuda mutua que nos permita a todes adaptarnos por igual a un futuro no tan lejano, anteponiendo la vida al capital.

Mientras estamos escribiendo este artículo nos llega la noticia de que la Junta se ha declarado dispuesta a modificar el decreto para evitar que el Gobierno central lo recurra por inconstitucional. Desafortunadamente, no hace mención ninguna al posible contenido de estas modificaciones. Desde Salmorejo Rebelde le recordamos que Andalucía necesita anteponer la vida y la justicia climática, así como nuestra salud y la de nuestro entorno. El turismo que exprime nuestra tierra y la convierte en un parque temático no es tan imprescindible como se nos quiere hacer ver. Con sus casi 3000 horas anuales de sol, Andalucía reúne las condiciones ideales para convertirse en referente respecto a la energía solar, en lugar de apostar por industrias extractivistas. Su larga tradición agrícola, despreciada por el neoliberalismo, se puede convertir en ventaja en el momento en el que la tomemos como punto de partida para la transición hacia una agricultura ecológica. Y sobre todo, es hora de poner en valor los trabajos de cuidados sin los cuales la vida humana sería imposible. Esta sería la verdadera productividad: garantizar la supervivencia a largo plazo, tanto de las personas como del planeta y sus habitantes no-humanos. No podemos permitir que se de este gran paso atrás, debemos luchar por el futuro que tanto nosotres, el resto de vida y el planeta nos merecemos, luchar por crear una sociedad justa, igualitaria, en paz, ecológica y sostenible, la única que puede albergar realmente la vida.

¡ÚNETE A LA REBELIÓN!

Publicado en El Salto, 27 de abril 2020

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